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Mambrú se fue a la guerra

lunes, 2 de diciembre de 2013
John Churchill Marlborough (1659-1722) - Óleo de Adriaen van der Werff

John Churchill Marlborough (1659-1722) – Óleo de Adriaen van der Werff

El Parque Natural de Hauts-Pays, en la frontera francobelga, a las puertas de Mons, con sus bosques, ríos, riachuelos y cascadas,  es el paraíso del senderista. Nadie diría que en un paraje tan apacible tuvo lugar la mayor batalla del siglo XVIII en lo que a víctimas mortales se refiere: nada menos que 37.000.

Para nuestra generación, 11 de septiembre es sinónimo de carnicería, la que se pudo contemplar casi en directo gracias a la televisión en 2001. Pero hubo otro 11 de septiembre, el de 1709, en que tuvo lugar otra más importante en cuanto a número de muertos: la Batalla de Malplaquet, aquella en la que, como dice la canción, “Mambrú se fue a la guerra”, o para ser exactos, el duque de Marlborough, antepasado de Wiston Churchill, que dirigía las tropas aliadas de Inglaterra, Austria y Holanda contra Francia. La causa: se estaba dirimiendo si el rey de España sería un Borbón o un Habsburgo.

Para situar los acontecimientos en su contexto, hay que comparar la Batalla de Malplaquet con las mortíferas batallas del siglo XX, como la batalla de Charleroi, donde los franceses perdieron 27.000 hombres el 22 de agosto de 1914; o con aquel funesto y soleado julio de 1915, en que los ingleses perdieron 20.000 hombres el día 1, otros 20.000 hombres el 2, y otros tantos al día siguiente. O con los 30.000 letones y lituanos que murieron a principios de septiembre de 1914 en los pantanos de Prusia Oriental, o los 10.000 estudiantes alemanes de 17 y 18 años que cayeron en agosto del 14 en los pantanos de Langemarck, que se tragó a la flor y nata de los universitarios alemanes. El siglo XX nos acostumbró a matanzas de tipo industrial: tenemos asimilados los 800.000 caídos en la batalla de Verdún o los 9 millones  de muertos del frente del Este en la última guerra europea.

Batalla de Malplaquet

Batalla de Malplaquet

Sin embargo, en el siglo XVIII, las guerras, a pesar de ser carnicerías, no eran aún de tipo industrial. Y Malplaquet  sí que lo fue.  El hecho de que los Borbones sigan en el Trono de España tiene su lejano origen en aquel 11 de septiembre de 1709, en el que perdieron la vida 12.000 jóvenes franceses y 25.000 ingleses, austriacos y holandeses.

En aquella época, las batallas se libraban en extensas llanuras: en Malplaquet, en cambio, la existencia de 2 bosques a ambos lados de la zona de combate (Sars y Lainières) dificultó las cargas de caballería, que normalmente eran las que decidían el resultado de las batallas, obligando a las tropas de infantería a enfrentarse directamente en un espacio reducido, lo que hizo especialmente mortífera esta batalla.

El denso humo de la pólvora dificultaba la visión y provocaba disparos entre aliados. Hubo intercambio de diluvios de metralla, y los suboficiales debían en todo momento obligar a los soldados a seguir avanzando bajo la metralla y evitar que huyesen presas del pánico. Durante 8 horas de pesadilla se sucedieron las oleadas de asalto de la coalición austro-anglo-holandesa,  hasta que por fin su caballería pudo rodear el flanco izquierdo francés, con lo cual los franceses hubieron de retirarse, dejando 12.000 muertos en el campo de batalla. Sus enemigos, no obstante, habían perdido el doble de efectivos.

Esquema de la Batalla de Malplaquet

Malplaquet  fue el punto de inflexión de la Guerra de Sucesión española. Los Borbones  se afianzarían en el Trono de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, sus lejanos antepasados, que también lo eran del candidato Habsburgo, por el que miles de jóvenes de Austria, Holanda e Inglaterra dejaron sus vidas en un oscuro rincón de los Países Bajos españoles, lejos de su hogar.

Rafael Sanz Fernández

Historia

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