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María Pagés muestra su “Autorretrato”

jueves, 6 de mayo de 2010

María PagésLa bailaora sevillana, María Pagés, actuó el pasado 5 de mayo en el Palacio de Bellas Artes de Bruselas, donde pudimos disfrutar de su espectáculo, “Autorretrato”. Este acto, enmarcado dentro de la Presidencia española de la Unión Europea, fue organizado por la asociación Femmes d’Europe, encargada de recoger fondos para financiar proyectos de ayuda humanitaria.

Dedicatoria MarÍa PagésPagés nos recibió por la mañana en un céntrico hotel de la capital belga, donde tuvimos la oportunidad de charlar con ella y preguntarle por la función de esa noche y por sus futuros proyectos. A este respecto, la bailaora nos comentó que ya está preparando un nuevo espectáculo, “Mirada”, que se estrenará el próximo 29 de junio en el Teatro Maestranza de Sevilla, y que servirá para celebrar el vigésimo aniversario de su compañía. “Recoge la madurez de la compañía a nivel creativo”, explicó Pagés.

Pero en esta ocasión, la atención se centró en “Autorretrato”, el espectáculo que ofrecería horas más tarde en Bruselas y para el que todas las entradas estaban agotadas. La sevillana se mostró muy contenta y así nos lo hizo saber: “Estoy encantada y feliz de estar aquí”, afirmó sonriente.

María PagésY es que desde que se estrenó en Tokio hace ya más de dos años, “Autorretrato” ha sido visto en teatros de todo el mundo y no ha hecho más que cosechar éxitos, entre los que se encuentran el Premio de la Crítica al Mejor Espectáculo, el Premio Giraldillo al Mejor Espectáculo (2008) y el Premio del Público al Mejor Espectáculo (2009).

Al ser preguntada por lo que esperaba del público esa noche, Pagés lo tenía claro: “Yo no exijo nada al público, sino que espero que ellos me lo exijan a mí, así que lo único que espero es que disfruten y se emocionen.».

Este espectáculo, que nació de la invitación que el coreógrafo y bailarín Mikhail Baryshnikov hizo a María para bailar en el BAC, es el más personal que la bailaora ha hecho hasta ahora: “Autorretrato es como interiormente me veo yo. Se trata de que a la gente se le ponga la piel de gallina, de que se vayan emocionados y de sacarles una sonrisa”, comentó Pagés.

Una pregunta obligada, dado el título de su obra, era cómo se ve ella a sí misma, a lo que la sevillana explicó: “Es muy difícil conocerse a uno mismo, pero yo me considero una persona que ha trabajado mucho y una privilegiada por poder dedicarme al arte”.

María PagésSobre el flamenco, la artista reconoció que se encuentra en un momento de apogeo y de gran apreciación y reconocimiento: “Hay mucho interés en el mundo de la danza, a lo que se une la necesidad del mundo contemporáneo de conocer otros tipos de arte, y el flamenco le aporta la inspiración que necesita”.

Asimismo, los periodistas destacaron la facilidad que tiene Pagés para encajar en todas las culturas, a lo que ella añadió: “Me interesa llevarme bien con todo el mundo para poder hacer cosas juntos, como la función que tengo este jueves en Brujas, “Dunas”, que he realizado junto con el bailarín belgomarroquí, Sidi Larbi Cherkaoui”.

Ya durante el espectáculo pudimos disfrutar de una María con fuerza y garra, que logró cautivar a los más de 1.400 asistentes con su arte y pasión, entre los que se encontraban Su Majestad la reina Fabiola de Bélgica y Su Alteza la princesa Margaretha de Luxemburgo, el Secretario de Estado para la Unión Europea, Diego López Garrido, así como los embajadores de España ante las distintas instancias.

Nada más comenzar, el escenario vibraba con la música en directo y el zapateado de la bailaora, al que se incorporó el elenco de ocho bailaores (cuatro mujeres y cuatro hombres) que la acompañaron durante la función.

María PagésA continuación suena el majestuoso sonido de la guitarra flamenca, que acompaña al zapateado y se combina con momentos de mayor y menor intensidad. Se apaga la luz y cuando se vuelve a encender, el escenario se queda solo con el violinista, María y un espejo que la persigue. Comienza entonces un juego de sombras con el espejo, con el que disfrutamos del elegante braceo de la sevillana, que baila al son del violín.

Le sigue una magnífica combinación de violín y guitarra, un auténtico placer para los oídos y, seguidamente, salen todos los músicos y bailaores. El foco se centra en María, la música se detiene y la artista comienza a bailar mientras se oye una poesía de fondo, en la voz de José Saramago.

Aparecen de nuevo los bailaores, a los que acompañan la voz flamenca de Ismael de La Rosa y la desgarradora Ana Ramón, y empieza un interesante juego de luces que ayuda a crear un ambiente íntimo, a la vez que los cuatro bailaores bailan alrededor de Pagés.

Suena otra poesía, esta vez en la voz de María, acompañada únicamente de un bailaor y la guitarra de fondo.

Durante el espectáculo podemos disfrutar de muchos momentos de intimidad, en los que la bailaora se queda sola bailando, buscándose, intentando desvelar quién es María, queriéndonos mostrar su “autorretrato”.

María destaca en todo momento por su baile elegante, armonioso y rebosante de sentimiento y pasión. El público la sigue por el escenario con la mirada y deja saber con sus aplausos tras cada acto lo mucho que está disfrutando de la función.

Vuelven a aparecer los espejos y el escenario se llena de nuevo, adquiriendo un color más festivo y con Pagés tocando las castañuelas, a lo que le sigue una casi chirigota, mitad en español y mitad en francés, que arranca las risas de los presentes, que la siguen con gran atención e interés, para a continuación disfrutar de un zapateado vibrante y lleno de energía, al que acompañan la guitarra y la caja.

Hay que destacar la variedad musical, desde una versión de nana aflamencada de “La Tarara”, hasta los sonidos de chirigota, pasando por la música clásica. En total fue más de una hora de espectáculo en la que María nos deleitó con su baile, su braceo inigualable, la fuerza de su zapateado y su increíble manejo del mantón, momento este especialmente aplaudido por el público, al que la bailaora logró levantar de sus asientos al final de la obra.

Finalmente, la sevillana se despidió con un baile de mantón durante el que los asistentes no dejaron de silbar, aplaudir y gritar: “¡olé!”.

María Pagés, Txema Muñoz y Femmes d'EuropeMaría Pagés con Txema Muñoz (Presidente de Hispagenda) y algunas de las representantes de Femmes d’Europe.

Definitivamente, se puede decir que el flamenco está en uno de sus mejores momentos. Así se pudo comprobar con el éxito de la actuación de María, que llenó la sala del Palacio de Bellas Artes de la capital belga y consiguió cautivar a todos los asistentes.

Femmes d'EuropeNo podemos olvidarnos de agradecer a la asociación Femmes d’Europe por la gran organización del espectáculo y a María por hacernos partícipes de su increíble espectáculo y contribuir a dar a conocer en todo el mundo algo tan nuestro como el flamenco.

Y como decía una de sus canciones: “¡Que viva el flamenco!”.

Rocío Bonachera Escribano

Arte y cultura, Música y espectáculos

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