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“Punto y Coma”, un reducto de cultura en el corazón de Europa

martes, 21 de julio de 2009

Librería punto y coma 1“Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros; hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mí se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros” se lee en la página web de “Punto y Coma”, la única librería de Bélgica en la que sólo se venden obras en español. Con esta frase de Jorge Luis Borges se resume la esencia de este establecimiento y de su responsable, Roberto.

Más de 15 años de andadura, un trato cercano y una verdadera pasión por los libros son los ingredientes que explican el éxito de esta librería, situada en pleno barrio europeo. El equipo de Hispagenda se ha desplazado a este establecimiento para conocer un poco mejor su funcionamiento y compartir con Roberto, Pablo y Robert una mañana de debate  en torno al mundo del libro.

¿Por qué decidiste llamarle “Punto y coma”?

Roberto: Quería evitar  darle a la librería un nombre de ciudad o de un autor español, porque también tenemos muchos clientes hispanoamericanos. “Punto y coma” es un nombre neutro y además nos permite hacer un juego de palabras para la sección de comida que se llama “coma y punto”.

¿Por qué prefirió abrir una librería de obras en español? ¿Le resultó difícil hacerse un hueco durante los primeros años?

R: En toda Bélgica no había ninguna librería especializada en obras en español, era una oportunidad única. Ahora mismo, “Punto y coma” es la única librería de esta clase, no habría suficiente público para abrir otras.

Puse en marcha este proyecto en los años en que se creó el gran mercado europeo, esto facilitó mucho las cosas al principio. Además, me sorprendió la cantidad de extranjeros que hablan español en Bruselas.

Ahora mismo, vendemos la prensa, alquilamos películas y tenemos incluso una sección de productos típicos, pero nos centramos más en los libros.

Robert: También hay libros en catalán o en valenciano. Es una riqueza enorme poder leer en mallorquín o en valenciano.

¿Cómo es el trato con los clientes?

R: Somos una especie de pequeña familia, charlamos con los clientes, los aconsejamos, el trato es muy cercano.  Ofrecemos mucha información, los que vienen no son simplemente clientes, son lectores.

Cuando selecciono los libros tengo varios rostros en mente. Cuando esas personas vienen y compran los libros es una satisfacción enorme. Si nos hablan de un libro, lo pedimos, y luego se llevan una gran sorpresa. Queremos que todo el mundo encuentre lo que está buscando.

Rt: Esta librería es un remanso de cultura, de debate, donde poder compartir conocimientos.

Pablo: Es un trato muy cercano.

Librería Punto y Coma 2Entonces, una parte importante de vuestro trabajo consiste en aconsejar a los clientes…

R: Sí, intentamos hablar con ellos y opinar sobre lecturas y gustos. Cada lector tiene sus tendencias, nosotros no queremos manipularlos, sólo aconsejarlos.

RT: Lo más bonito de la librería es la estantería de los pedidos, ver cómo la gente encuentra los libros de los que habíamos hablado.

¿Cuáles son las obras más vendidas?

P: La trilogía de Stieg Larsson, las novelas y en esta época los libros de texto. Los libros de poesía se venden menos, hay mala educación en poesía. Se necesita más ejercicio por parte de los educadores. Cuesta más al principio, pero una vez que entras es un mundo muy distinto, con muchos matices.

¿Qué opináis de los libros digitales?

R: El año pasado había una generación distinta al de éste, siempre está el problema de quedarse desfasado. Cuestan la mitad que los libros normales, pero corres el riesgo de no poder leerlos en el futuro.

Hace miles de años que existen los libros, pero siguen siendo una novedad. “Si se hubiese inventado el libro después del ordenador sería un gran invento”.

Nadie es profeta, no podemos decir que van a fracasar ni que van a ser un rotundo éxito. Lo que sí es cierto es que dentro de 30 años el negocio de la librería no será el mismo.

Yo distingo entre los libros de ocio y los técnicos. Los libros digitales son interesantes para los libros técnicos. Seguramente, los libros de texto serán así dentro de unos años.

También están los libros leídos…

Rt: Sí, pero se pierde la reflexión del libro, la belleza de la palabra a la que puedes recurrir una y otra vez. Es como las noticias, no es lo mismo leerlas en un periódico que escucharlas en la radio o la televisión. Eso sí, se gana en la riqueza de los acentos.

¿Estamos empezando a perder la costumbre de leer?

R: Yo pienso que la gente lee más que hace 50 ó 70 años. Sin embargo, el que antes era aficionado a la lectura, lo era más que los lectores de ahora. Nunca se habían editado tantos libros como ahora. El mundo de la literatura está supeditado al de la industria, por lo que harán todo lo posible para que la gente compre los libros, que no quiere decir que todo el mundo lea los libros que compra. Es complicado, surge una nueva pregunta: ¿hablamos de la desaparición del libro o de la lectura?.

¿Qué opináis del servicio que ofrece Hispagenda a la comunidad hispanohablante residente en Bélgica?

R: Me parece genial la labor que ejerce Hispagenda, facilita mucho la vida de los hispanohablantes. Nosotros remitimos a todo el mundo a Hispagenda.

Rt: Es fantástico contar con un servicio español de calidad europea.

Sugerencias para este verano.

Roberto: “Siete casas en Francia” de Bernardo Atxega. Relata un episodio de un pelotón militar en un sitio remoto del Congo. Un libro de una gran fluidez narrativa, perfecto para leer durante las vacaciones.

Robert: “Armas, gérmenes y acero” de Jared Diamond. Para una comprensión clara de los orígenes y evolución de la Humanidad, dando respuesta a una pregunta: ¿Por qué en el siglo XXI unos han llegado a la luna y otros todavía viven en la selva?

“España, una Historia diferente” de Enrique Ruíz-Domenech. Historia sin tabúes desde la seriedad y la ponderación. Escrita por uno de los historiadores españoles de mayor prestigio internacional.

Pablo: “Chesil Beach” de Ian McEwan. Una historia sencilla, pero bien contada. Un libro que se queda, que te acompaña, escrito con mucha sensibilidad.

Para los amantes de la poesía: “Antología” de Benjamín Prado y “La tumba de Keats” de Juan Carlos Mestre.

Marta Menéndez Vila

Amigos de Hispagenda, Arte y cultura

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