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De Vilvoorde al Rocío

lunes, 25 de mayo de 2009

Emoción, mucha emoción”, con estas palabras describen las mujeres del Peñarroya, un grupo de 11 mujeres afincadas en Vilvoorde, su experiencia durante el camino del Rocío. El día 13 de marzo emprendieron un peregrinaje hasta la ermita del Rocío para rendirle culto a la Virgen.

rocioAlgunas de ellas son andaluzas, otras extremeñas o asturianas, las hay incluso nacidas en Bélgica aunque con deje andaluz, pero todas ellas tienen algo en común: su amor por España. Por eso, cuando surgió la idea de hacer una excursión, no tardaron en ponerse de acuerdo, se irían a la aldea del Rocío.

Antes de preparar el viaje, se pusieron en contacto con los miembros de la Hermandad de Sanlúcar de Barrameda, quienes les propusieron hacer el camino juntos. “Al principio creían que éramos belgas, hasta que vieron nuestros nombres”, comenta con desparpajo Marisé Gómez, una de las peregrinas. Eso mismo, desparpajo, no les falta a estas mujeres que recuerdan emocionadas cómo las acogieron los miembros de la Hermandad de Sanlúcar.

Nada más llegar, les facilitaron una carroza especialmente habilitada para poder dormir durante el camino y les ofrecieron dos habitaciones en la casa que la Hermandad tiene en la aldea onubense. “Normalmente se rifan, pero a nosotras nos dejaron las habitaciones sin más” comentan haciendo referencia a la amabilidad de los gaditanos.

chicas-penarroyaMás de 5.000 caballos y 300 carrozas formaban una hilera interminable rumbo al Rocío. En la primera parada del recorrido, el Palacio de Las Marismillas, uno de los miembros de la Hermandad de Sanlúcar las bautizó con un chorro de vino, tradición con la que se confirma su entrada en el mundo rociero. De hecho, cada una de ellas recibió tras el bautizo un nombre rociero.

El jolgorio, el cante, el baile y la buena comida son ingredientes que nunca faltan en el camino del Rocío. Sin embargo, el verdadero objetivo, aquello capaz de unir a personas tan diferentes, es su devoción por la Virgen del Rocío. Por ello, las 11 rocieras coinciden en destacar la misa del domingo como uno de los momentos más especiales del viaje, junto con la procesión del simperdón hasta la casa de la Hermandad.

El siguiente paso después de recibir el bautismo rociero es el juramento a la Hermandad que se realiza en Pentecostés, fecha que coincide con la celebración de la Feria rociera de Vilvoorde. Aunque este año les resulta imposible llevarlo a cabo, ya  tienen programado un viaje a Jerez, último peldaño para convertirse en unas verdaderas rocieras.

Todas ellas trabajan como voluntarias en la Fiesta Rociera de Vilvoorde, que se celebra los días 30 y 31 de mayo. Con su labor hacen posible que más de 5.000 personas, llegadas de toda Bélgica, Alemania y Luxemburgo, puedan disfrutar del ambiente andaluz, esto es buena comida y flamenco.

rocio-5La Asociación C.A.C.D. Peñarroya cuenta con una réplica exacta de la portada de la ermita del Rocío, realizada por los hermanos Enríquez en el año 1997, y con una imagen de la Virgen del Rocío, donada por el Ayuntamiento de Almonte (Huelva). Ambas se colocan en el Domein 3 Fonteinen, recinto al aire libre donde se celebra la feria.

El sábado día 30, se celebra la misa en honor a la Virgen en la que canta el coro rociero de Vilvoorde. A continuación, comienza la romería desde la Iglesia de Nuestra Señora de la Buena Esperanza de Vilvoorde hasta el Domein 3 Fonteinen, donde permanecerá la Virgen en la réplica de la ermita durante todo el fin de semana. Los fieles que se acerquen al templo podrán obsequiar con flores a la Virgen. El lunes por la mañana, terminada la feria, se llevan todas las flores al cementerio, poniendo con ello el broche final a un fin de semana en el que Tradición, Religión y parranda se dan la mano en Vilvoorde.

Txema Muñoz

General, Tradiciones

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