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30 años de la movida

jueves, 13 de diciembre de 2007

Movida MadrileñaEstamos en Madrid, son los años 80, y los jóvenes “se pasan el día bailando” con una tal “chica de ayer” y mirando el mundo a través de “una bola que a todo el mundo le mola”. Algo está cambiando en Madrid. España se encuentra en fase de transición hacia la democracia. Pero lejos de la política, los jóvenes de la capital quieren vivir, experimentar, salirse de la norma marcada y romper moldes. Una ebullición creativa inunda las noches de Madrid con nuevos ritmos e iniciativas que dan a luz a la Movida.

Es difícil definir lo que fue, hay quienes la consideran un movimiento artístico, para otros es el nombre de una generación. Sin embargo, más allá de todas estas etiquetas, de las drogas y los excesos, de los pantalones ajustados, la purpurina y los pelos teñidos, de todos los “enamorados de la moda juvenil”, la frivolidad y el desparpajo, la movida madrileña fue un sinónimo de trasgresión y una nueva forma de entender la vida, que algunos no entendieron y que otros quisieron utilizar en beneficio propio. Era un círculo de amigos de distintas generaciones que tan pronto creaban un fanzine como tocaban en varios grupos y que revolucionaron a la sociedad de aquel entonces.La música fue el disparador y la nueva forma de entender la cultura se extendió rápidamente, adquiriendo otras formas y llegando a todos los medios. En el cine, Pedro Almodóvar hacía su ópera prima Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, en la que aparecía Alaska. El cómic, el diseño y el graffiti se convirtieron en un nuevo arte de la mano de dibujantes como Ceesepe o Juan Carlos Argüello, más conocido como Muelle, cuyo rastro puede aún encontrarse en algunos rincones, no sólo de Madrid sino de todo Europa. La televisión, la famosa «caja tonta», demostró durante aquellos años que tenía un gran potencial, siempre que se usara con inteligencia y creatividad. Aparecieron programas de gran calidad y originalidad, como La Bola de Cristal o Popgrama. Fue la época de los fanzines y de las publicaciones más o menos periódicas: la revista La luna, dirigida por Borja Casani, fue el principal vehículo y el portavoz periodístico de la Movida, sin olvidar al fotógrafo Pérez-Minguez y a Ouka Lele. En este entorno Radio Nacional crea Radio 3, una emisora dedicada a la cultura juvenil y la música pop, que hoy sigue siendo una referencia para la música y la cultura joven.

Las diferentes tendencias musicales se solapaban, así como los géneros. Surgió un nuevo interés por la cultura alternativa, el punk, las drogas y el «underground» importados de Inglaterra y Estados Unidos. La aparición de sellos independientes de grabación discográfica como Dro, Tic Tac o Tres Cipreses permitió la creación de una música diferente a la de las grandes multinacionales. Radio Futura, La Unión, Nacha Pop, Los Secretos, Los Nikis, Los Toreros Muertos o Gabinete Caligari son algunos de los grupos importantes, pero su musa fue, sin lugar a dudas, Olvido Gara, niña de trece años recién llegada a España desde México, desinhibida, original y singular, que importó de Londres el estilo punk y que pasará a ser conocida por todos con el nombre de Alaska.

Movida madrileña 2Hay distintas versiones sobre el origen de la Movida. Según el cantante Fernando Márquez, El Zurdo, todo empezó un día de 1977 en el que Alaska, Carlos Berlanga, Nacho Canut y él coincidieron en la plaza del General Vara del Rey, de donde surgió el grupo Kaka de Luxe, que más tarde pasaría a ser Pegamoides, luego Dinarama y por último se convertirían en los actuales Fangoria, tras muchos cambios en sus componentes. Sin embargo, otros piensan que fue en enero de 1979, con el homenaje a Canito, batería del grupo Tos, muerto en accidente de circulación a principios de año. En aquel concierto en la Escuela de Caminos tocaron Nacha pop, Alaska y los Pegamoides, Paraíso y Los Secretos, fue retransmitido por Onda Dos y Popgrama, lo que permitió que aquella música nueva llegara a todos los hogares.

1979, sin duda, supone el punto de inflexión para la Movida. Se abren salas nuevas, hoy míticas, como El Sol y La Vía Láctea. Además, en el panorama político, Tierno Galván es elegido alcalde de Madrid. Desde este puesto apoyará esta «nueva ola», con el fin de exportar la idea de una España abierta y moderna que resumirá en su inolvidable «hay que estar al loro».

Pero si la fecha del origen de la Movida es un tema discutible, nadie pone en duda que su cuna fue Madrid, desde donde llegará a otras ciudades, pero con menos intensidad. Aún hoy, quien se pasea por el centro de la capital puede encontrarse con míticos lugares que nos recuerdan un pasado muy reciente, como El Penta o la calle de la Palma, lugar de peregrinaje para los seguidores de Nacha Pop, done vivieron y trabajaron la pareja de diseñadores y pintores Juan y Enrique Costusel. Pero si aún podemos encontrar algunos santuarios donde se conserva esa aura de la movida, no hay que olvidar que el tiempo pasa y las cosas cambian. Así pues, son muchas las salas cerradas que permanecen tan sólo en la memoria colectiva, como el Rock-Ola, hoy reconvertida en un supermercado.

rockolaLa Movida duró muy poco tiempo, entre 1977 y 1984, efímera e intensa. Fue un movimiento rápido, que en sus ansias de estar siempre a la última, se agotó a sí mismo. Eran rebeldes que fueron muy pronto aceptados y transformados en marketing político y comercial, poniendo así fin a toda su rebeldía. Como diría Pablo Martínez Vaquero, periodista, cronista musical y ex componente de varios grupos de los años 80; «La Movida terminó cuando todo el mundo comenzó a hablar de ella». Pero a pesar de todo, y pese a que haya quienes afirmen que ni siquiera existió, Malasaña, La bola de cristal, Rock-Ola, Nacha Pop, Alaska, La Mandrágora,… son nombres y rincones de una ciudad donde nació la Movida, una cultura musical y rockera que forma ya parte de nuestra historia.

Tomando como referencia ese año de 1977 en el que un grupo de amigos con nuevas ideas se juntó para hacer «algo diferente», el Ayuntamiento de Madrid ha organizado una serie de eventos: conciertos, conferencias y exposiciones para celebrar su 30 aniversario. A través de ellos, tanto los nostálgicos como los que ni siquiera llegaron a vivirla podrán ver de nuevo como fueron aquellos días del Madrid que nunca duerme .

Cristina Algarra Luján

Arte y cultura

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