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Ofrenda de Flores a la Virgen del Pilar de Zaragoza

lunes, 8 de octubre de 2007

Hisparroba baturraEl día 12 de octubre se celebra el acto más importante de las fiestas de Zaragoza en honor a la Virgen del Pilar, la Ofrenda de Flores; miles de personas hacen una increíble procesión, vestidos con el traje típico regional, para ofrecer todo tipo de flores a su patrona, en especial claveles y gladiolos. Poca gente sabe que ya en los años 40 del siglo XX se adornaba con claveles, rosas y nardos el Camarín de la Virgen, para perfumar la Santa Capilla los días de las Fiestas del Pilar, del 6 al 14 de octubre. Años después, en 1958, empezó la verdadera tradición; por aquel entonces era alcalde de Zaragoza Luis Gómez Laguna, quien decidió que fuesen los habitantes de la ciudad los que adornasen la Basílica: se concentraban en la plaza de los Sitios para después recorrer el Paseo Independencia y la Calle Alfonso y finalizar en la Plaza del Pilar, donde jardineros municipales iban colocando las ofrendas, a modo de manto, bajo una réplica de la Virgen, colocada en la fachada de la Basílica. Ese 12 de octubre de 1958 fueron 2.000 personas las que desfilaron, durante dos horas, por la Plaza, espacio de tiempo casi insignificante si lo comparamos con lo que dura actualmente. En 1964 la Ofrenda de Flores ya ocupaba portadas de los diarios nacionales, un año después las “Fiestas del Pilar” fueron declaradas “Fiestas de Interés Turístico Nacional”.

Ofrenda de flores a la Virgen de El PilarCon la llegada de la democracia, a finales de los 70, la Ofrenda se convirtió en un acto de reafirmación de la identidad aragonesa y cada año iba aumentando el número de maños que madrugaban para llevar las mejores flores a la Virgen. En 1980, más de 50.000 ciudadanos ya participaban en ella. Hasta hace 10 años, la réplica de la Virgen era colocada en la fachada de la Basílica justo enfrente de la Calle Alfonso, lo que permitía a los baturros disfrutar de la preciosa imagen de la Virgen repleta de flores mientras recorría esta conocida calle zaragozana. Pero en 1998, el cineasta Bigas Luna propuso cambiar la ubicación de la Virgen para que estuviese en medio de la Plaza, mirando hacia la catedral de La Seo; la idea fue alabada por todos, no sólo porque mejoró mucho la organización, sino porque este cambio permitió que el manto floral fuera mucho más grande (tiene 55 metros de profundidad, 18 de anchura y más de 15 metros de alto).

Desde las siete y media de la mañana hasta media tarde, miles de personas, ataviadas con trajes regionales, recorren las calles más céntricas de Zaragoza para depositar los ramos a los pies de la Virgen del Pilar. Cada uno porta las flores que más le gustan, pero la mayoría de la gente lleva claveles blancos o rojos, ya que la columna y la Cruz de Lorena de la Virgen se recubren de claveles rojos y el manto, con claveles y gladiolos blancos. También la cantidad es opcional, pero el número 5 es el más significativo, porque es el número mariano que representa a la Virgen. En la Biblia cada cifra tiene su significado; el de Dios, por ejemplo, es el 3 ; se hereda de la cabalística judía y se aprovecha en la simbología de la época de las catacumbas.

La única (breve) pausa de la ofrenda se hace tras la solemne misa pontifical, a mediodía, cuando el Arzobispo, el Obispo auxiliar, los prelados, el cabildo, los “infanticos” y varios representantes del Ayuntamiento se acercan al altar de la ofrenda. Actualmente ya no sólo se ven baturros en “La Ofrenda”: gracias a las retransmisiones televisivas de esta fiesta que la han hecho famosa en todo el mundo, muchos son los españoles que reservan esos días para acercarse a la capital del Ebro con las ropas típicas de sus regiones. Además, cada año son más los inmigrantes, sobre todo latinoamericanos, que se unen a la fiesta, ya que en la mayoría de Sudamérica se celebra también el Día de la Hispanidad. Muchas agrupaciones hacen el recorrido bailando las danzas típicas de sus pueblos y delante de la Basílica del Pilar los joteros no paran de ofrecer a la Virgen sus cánticos y bailes.

En “Los Pilares”, como se llama popularmente a las fiestas, también se celebra la Ofrenda de Frutos, precursora de la de las flores, que tiene lugar el día 13 a mediodía en la Santa Capilla. Las casas regionales llevan los frutos típicos de su región: vinos riojanos, sidra de Asturias, chorizos, espárragos y pimientos navarros, jamón de Teruel, frutas aragonesas…

Baturros También hay que nombrar el Rosario de Cristal, que se realiza la noche del 13 de octubre desde 1889. En él, baturros con sus mejores galas recorren en estricto silencio el casco viejo de Zaragoza, en una procesión que simula un rosario en el que las quince cuentas son faroles de cristal transportados en carrozas, todos diferentes para cada uno de los Misterios.

A estos tres actos, aunque especialmente a la Ofrenda, miles de devotos entusiasmados por la Virgen acuden cada año con el corazón encogido ante su presencia, para honrarla del mismo modo en que lo han ido haciendo generaciones enteras, con una pasión que irradia desde lo más profundo del corazón de toda Zaragoza. Y miles son también los “forasteros” que se acercan cada año a contemplar tal muestra de entrega, con el aroma de las flores que la engalanan y las lágrimas confesas de sus fieles, dibujando en sus rostros la más honda marca de la fe. Sirva este artículo como nuestra particular ofrenda a la Virgen del Pilar.

Clara Pardo Latre

Tradiciones

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