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El porqué de la leyenda negra de Felipe II en Flandes

viernes, 28 de mayo de 2004
La rendición de Breda

La rendición de Breda de Velázquez

Parece que salvo que acabemos de leer algún capítulo del Capitán Alatriste, pocos son los que recuerdan los lazos que unieron a las tierras de Flandes con nuestra España, ese “pasado común”, como algunos flamencos lo llaman. Nos unió la Corona y nos separaron las guerras, y gran parte de estas páginas de nuestra Historia ha quedado difuminadas bajo cierta leyenda negra, creada y criada artificialmente, que puede llegar a hacernos pensar que la pertenencia de Flandes al vasto Imperio Español fue una mera dominación, aunque no sea cierto, puesto que el pueblo flamenco también se sentía parte de la Corona.

Felipe II

Felipe II

Uno de los artífices de esa leyenda negra fue el Príncipe de Orange, Guillermo el Taciturno, que adelantándose a su tiempo utilizó la propaganda como medio de guerra, creando una publicidad falsa y negativa sobre las figuras que sustentaban la Corona en Flandes.

Guillermo el Taciturno se enfrentó a Felipe II en el año 1567, cuando se produjo una nueva rebelión calvinista en Flandes, que sería auspiciada y posteriormente dirigida por él. Fue entonces cuando Felipe II decidió enviar a don Fernando Alvarez de Toledo y Pimentel, más conocido por su título de Duque de Alba, al mando de los viejos Tercios españoles, para sofocar los levantamientos.

La gobernadora de Flandes, Margarita de Parma, hija de Carlos I (V para los germanos) decidió ir actuando contra la rebelión mientras llegaba el Duque de Alba y se encontró con la oposición de algunos nobles flamencos, pero también con el apoyo de muchos otros, que no dudaron en apoyar a la Corona. Así, los señores de Beauvoir, Cressonniere, Noirquermes y los condes de Berlaymont, Meghen, Arschot, Arembergh y Mansfeld se alzaron en armas contra los insurrectos.

Guillermo de Orange

Príncipe Guillermo I de Orange-Nassau (el Taciturno)

La población civil también apoyaba a la Corona: por ejemplo, fueron los propios ciudadanos de Amberes quienes valerosamente expulsaron a las tropas rebeldes, obligándolas a desplazarse hasta la villa de Ousterweel, a orillas del Escalda, donde serían derrotadas por el señor de Bergues, fiel a Felipe II.

En Amberes era gobernador por aquel tiempo el Príncipe de Orange, Guillermo el Taciturno e intentó reclutar más hombres en armas, pero una vez más la población civil le hizo desistir. Poco después, el Taciturno abandonaría Flandes para conservar su cabeza y organizar las guerras que tantas complicaciones supusieron para los españoles de los siglos XVI y XVII. Este apoyo de la población civil y de los nobles flamencos nos puede extrañar, pero sólo porque en España muchos han olvidado una gran parte de nuestra historia y no saben apreciar bien lo mucho que significaba pertenecer a la Corona de España (ser español) cuando en tiempos de Carlos I y Felipe II esta reunió gran parte de Europa y durante un largo periodo en el Imperio nunca se ponía el sol.

Javier Sierra Rodríguez

Historia

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