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La Saeta

martes, 23 de marzo de 2004

“¡Oh, la saeta, el cantar, al Cristo de los gitanos, siempre con sangre en las manos, siempre por desenclavar!”

¿A quién no le suenan estos versos de Antonio Machado, aunque sólo sea por oírselos cantar a Serrat? Pero, ¿qué se sabe de la saeta?

El origen de esta palabra es incierto, probablemente proceda del latín “sagitta“, flecha; en sentido figurado, es un canto que va dirigido directamente a Dios o a la Virgen, como si de una flecha se tratara. El caso es que es el canto por excelencia de la Semana Santa, una época que tanta tradición tiene en toda España, aunque muy especialmente en Andalucía, y que está ya a la vuelta de la esquina.

Parece ser que las primeras saetas se las debemos a los Hermanos Reverendos del Convento de Nuestro Padre San Francisco: ellos son los que acercan la Pasión y Resurección de Cristo, que hasta entonces sólo se había relatado en latín, al pueblo llano: un domingo al mes salen de su retiro ataviados con una soga y coronas de espinas a perdonar los pecados de todos los que lo deseen y a rezar el Viacrucis. Y entre estación y estación dejan oír sus saetas, que son exhortaciones más que cánticos, cuyo objeto es el de incitar a la devoción y la penitencia.

ProcesiónHacia 1840, el pueblo andaluz, el que “todas las primaveras anda pidiendo escaleras para subir a la Cruz” empieza a cantarlas para expresar su sentimiento religioso; estas saetas populares se caracterizan por tener una entonación grave, pausada y monótona, y no son más que antiguas saetas modificadas por distintos intérpretes de diferentes localidades andaluzas, dando lugar a la saeta vieja de Córdoba, la cuartelera de Puente Genil o la samaritana de Castro del Río, entre otras.

En el cante flamenco actual, la saeta es un cante con copla de cuatro o cinco versos octosílabos, cuyo origen se remonta a principios del siglo pasado y consiste en el aflamencamiento de las saetas llamadas viejas. Es cante sin acompañamiento y el tema de las coplas es la Pasión y Muerte de Jesucristo y todo lo que las rodea. Se interpreta en general en las procesiones de Semana Santa y va dirigida a las imágenes.

Saeta“Las saetas aflamencadas nacen en el preciso instante en que el cantaor flamenco siente necesidad de dirigirse públicamente a Dios, cantando la antigua tonada, conocida por saeta vieja, y la reviste, inconscientemente, de perfiles flamencos, de expresiones propias del flamenco. La razón de la creación y existencia de la saeta moderna, o flamenca, no tiene unas motivaciones exclusivamente artísticas, como se ha querido ver por algún investigador, sino que atesora una raíz espiritual; es una demostración del sustrato religioso latente en el alma gitana”, dicen a este respecto Luis Melgar Reina y Angel Marín Rujula, en su obra “Saetas, pregones y romances litúrgicos cordobeses”, que constituye el estudio más completo y contrastado que se ha publicado sobre el tema hasta la fecha.

El interés por la saeta flamenca ha sobrepasado las fronteras de España y hace varios años que en primavera se celebran en París recitales de saetas, a cargo de saeteros destacados (¿por qué no importar esta iniciativa a Bruselas?). Aunque no hay nada como tener el privilegio de escuchar una en el silencio de una noche de primavera sevillana, al paso del Jesús del Gran Poder, por poner un ejemplo. Merece la pena el viaje sólo para eso.

Marta Sanz

Aquí tenéis dos ejemplos de cómo suena la saeta

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Saeta 1
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Saeta 2

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